¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
Al comer, los alimentos se transportan desde la boca por el esófago. Para llegar hasta el estómago, los alimentos deben atravesar una abertura entre el esófago y el estómago. Esta debería cerrarse tan pronto como pasen los alimentos, pero si no ocurre así, el ácido estomacal puede atravesar la abertura y producir reflujo, que irrita el esófago.
Esa sensación desagradable recibe el nombre médico de reflujo gastroesofágico y ocurre cuando un músculo al final del esófago no se cierra adecuadamente.
El reflujo suele causar acidez estomacal, una sensación de ardor en el pecho y de quemazón en la garganta. Puede ocurrir en varias ocasiones por semana, sobre todo luego de ingerir comidas o por la noche.
Esta afección también podría causar tos o síntomas de asma. Puede dar a la voz un tono ronco y rasposo y dejarle un sabor agrio en la boca.
En México, la enfermedad del reflujo gastroesofágico afecta al 40% de la población adulta por lo menos y vez al mes, según presentó un informe de 2009 de la Asociación Mexicana de Gastroenterología (AMG)
De acuerdo con la AMG, el 20% de la población adulta presenta los síntomas una vez por semana, y el 7% la padece diariamente. El 75% de las consultas por síntomas en el tubo digestivo se deben a este mal.
Si no se trata el problema del reflujo, este podría causar mayores problemas de salud. El ácido que sube hacia el esófago podría comprometerlo y hacer difícil la función de tragar. En algunos casos raros, las células del esófago pueden tornarse anormales y aumentar el riesgo de padecer cáncer del esófago.
Las personas que fuman, consumen alcohol en exceso, comidas condimentadas, grasosas y presentan sobrepeso tienen más posibilidades de padecer de reflujo gastroesofágico debido a que estos elementos debilitan el esfínter del esófago, haciendo que los alimentos y ácidos estomacales retornen.
Tratamiento convencional
Existen tres mecanismos alópatas para tratar el reflujo: los medicamentos, la cirugía correctiva y los tratamientos endoscópicos.
Medicamentos
Los medicamentos contribuyen a aliviar o evitar los síntomas de la acidez estomacal y se toman, con o sin receta médica, cuando es necesario o por algunas semanas. Los tres tipos principales de fármacos para tratar el reflujo son los antiácidos, los antagonistas del receptor de histamina tipo 2 (H2RA, por sus siglas en inglés) y los inhibidores de la bomba de protones (PPI, por sus siglas en inglés).
Los antiácidos actúan rápidamente para tratar los síntomas leves del reflujo, se adquieren sin receta, en forma de pastillas o en líquido, y algunas marcas conocidas son Tums.
Los H2RA hacen que el estómago produzca menos ácido, se toman en forma de píldoras y pueden comprarse con o sin receta médica.
Los inhibidores de la bomba de protones (PPI) también hacen que el estómago produzca menos ácido. La diferencia es que estos solo puede recetarlos un médico. Un ejemplo es el omeprazol.
Se calcula que el 27% de la población en México recurre a los antiácidos y otros inhibidores de la acidez más de dos veces al mes.
Cirugía y tratamientos endoscópicos
Cuando la afección es severa y no se regula con fármacos, el especialista puede proponer una intervención llamada fundoplicatura, que consiste en envolver la parte superior del estómago alrededor de la base del esófago, lo que ayuda a fortalecer el músculo de la base del esófago que se cierra para evitar que el alimento y el ácido suban.
Los tratamientos endoscópicos no se consideran cirugía pues no requieren de ningún corte en el abdomen. En lugar de eso, un médico tratante introduce por la boca, hasta el esófago, un tubo delgado llamado endoscopio. También ayudan a fortalecer el músculo que evita que el alimento y el ácido suban al esófago.
Tratamiento de Sammsati
El reflujo genera una inflamación permanente y molesta en la garganta, por lo que algunos médicos recetan antibióticos, encima de los fármacos ya indicados para el reflujo, con el fin de tratar una supuesta infección de garganta. Algunos, inclusive, llegan a intervenir quirúrgicamente con una amigdalectomía, en lugar de modificar las causas de fondo que originan el reflujo. La cura, entonces, no llega nunca.
En Sammsati, se realiza ante todo un diagnóstico profundo y exhaustivo que dé con las verdaderas causas de la afección.
Una vez que cuentan con el cuadro diagnóstico adecuado, el tratamiento integrativo pasará a enfocarse en diseñar una correcta alimentación, que suspenda los alimentos que ocasionan reflujo, como los procesados, grasas saturadas y lácteos. Se sustituirá por una nutrición rica en verduras y vegetales, sin inhibir al paciente de sentirse a gusto comiendo.
La buena alimentación es uno de los pilares para erradicar el reflujo, pero también ayuda de gran manera tratarse con terapias específicas que normalicen la función del sistema digestivo de forma natural y sin dañar otros sistemas. En este caso, la hidroterapia de colon suele formar parte de dichos tratamientos.
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